La finalidad de la ortodoncia es corregir anomalías de los dientes y los huesos maxilares, consiguiendo mejoras en mayor o menor grado según las características y problemas del paciente. Un buen tratamiento ortodóncico persigue que los pacientes obtengan un crecimiento y desarrollo de sus dientes y maxilares dentro de su propia normalidad, con un ensamblaje “armónico” de todas las piezas.

Para prevenir cualquier alteración, es aconsejable asistir al ortodoncista a los 6 años de edad (cuando empiezan a salir los primeros molares definitivos), con el fin de analizar si hacia los 12 años (cuando erupcionen los segundos molares definitivos), todo encajará. A estas edades, el especialista revisará cómo se produce el cambio de dientes y la oclusión de los incisivos, así como el contacto que mantienen los dientes horizontal y verticalmente.

En este período de tiempo, es posible que con una radiografía el especialista valore la necesidad de poner medidas de ortodoncia, mediante aparatos funcionales, fijos o removibles. Asimismo, te dejamos una serie de pistas para que puedas saber si tu hijo o hija necesitan ortodoncia.

  1. Mandíbulas con tamaños distintos

El nombre científico para este problema es ‘maloclusión’: si la mandíbula superior es mayor que la inferior el término que se utiliza es ‘sobremordida’, y si es el caso contrario se llama ‘submordida’. Estos casos provocan el desgaste de los dientes frontales y algunas veces dolor en el paladar. Para corregir esta malformación será necesaria la colocación de la ortodoncia.

  1. Los dientes están superpuestos o torcidos

Existen diferentes razones por las que los dientes presentan características nocivas: puede que la boca sea demasiado pequeña para los dientes o que los dientes sean muy grandes para el espacio de la boca. Además, la mala formación de las encías y las mandíbulas pueden perjudicar al correcto crecimiento de los dientes, así como los dientes que deberían haber salido, pero todavía no lo han hecho.

  1. Problemas hereditarios

Si la madre o el padre del niño tiene necesidad de llevar aparato dental o lo ha llevado, es muy probable que los hijos también lo necesiten. Los problemas que se pueden heredar son la incompleta formación del esmalte dental, la enfermedad de las encías o la falta de alguno de los dientes. Otros inconvenientes como las caries o el sarro también pueden ser hereditarias, pero son de fácil solución si se lleva una higiene buco-dental óptima.

  1. El niño se chupa el dedo o ha usado demasiado el chupete

El uso repetitivo de accesorios como el chupete o la succión del dedo pulgar, pueden llevar a la malformación de los dientes. Para que no se llegue al caso en el que sólo se puede arreglar con aparato, hay que retirar el chupete antes de los 3 años de edad. Otra forma de evitar que los dientes se desarrollen de manera equivocada, pero sin quitar el chupete es dejar que lo utilicen menos de 6 horas al día.

Una vez sepamos si nuestro hijo o hija necesita ortodoncia y si el caso es afirmativo, en qué edad, habrá que conocer cuál es el mejor tipo de ortodoncia para él o ella. Por una parte, existe la ortodoncia o brackets, alambre que se pega al esmalte dental con una resina especial. Hoy en día hay varias posibilidades entre las que elegir, como los brackets metálicos o los brackets de porcelana o zafiro, mucho más estéticos.

Por otra parte, está la ortodoncia invisalign. Se trata de unos alineadores removibles, que se utilizan para casos menos graves y son fáciles de limpiar porque se pueden poner y quitar. El especialista, decidirá qué tipo de ortodoncia es mejor según las necesidades de cada paciente.

En Max Dental, gracias a invisalign podemos  enderezar los dientes mediante aligners prácticamente invisibles que se fabrican a la medida de sus dientes para garantizarle una mayor comodidad. Conforme cambie de juego de aligners cada dos semanas, sus dientes se irán moviendo de forma gradual, poco a poco y semana tras semana, hasta que estén en la posición final. Todo ello gracias a Invisalign.